Maison Margiela; anonimato

En una industria donde constantemente se busca llamar la atención, destacar y mostrarse, Maison Margiela ha construido gran parte de su identidad haciendo exactamente lo contrario: ocultando.

Rostros cubiertos, etiquetas en blanco, desfiles silenciosos y campañas que muchas veces parecen más arte que publicidad tradicional.
Precisamente por esto se ha convertido en una de las marcas más influyentes y reconocibles de la moda contemporánea.

Fundada en París en 1988 por el enigmático diseñador belga Martin Margiela y Jenny Meirens, Maison Margiela revolucionó la industria de la moda al desafiar las normas tradicionales del lujo mediante el anonimato, la deconstrucción, el upcycling y el arte conceptual

☆La estética del anonimato☆

Desde sus inicios, Maison Margiela rompió con muchas de las normas tradicionales de la industria:

   ☆modelos con el rostro tapado
   ☆prendas “inacabadas”
   ☆costuras visibles
   ☆etiquetas sin logotipo
   ☆desfiles en lugares extraños

Todo esto construyó una identidad basada en el anonimato y la deconstrucción. Por lo que mientras otras marcas buscaban reconocimiento inmediato, Margiela apostaba por borrar el protagonismo individual para centrar la atención en el concepto y la prenda.

☆Comunicar sin mostrar☆

Desde el punto de vista del marketing, Maison Margiela demuestra que una marca no siempre necesita comunicar de forma directa para generar impacto. Con el misterio crea curiosidad, exclusividad e interés, y en un entorno donde consumimos imágenes constantemente, conseguir que alguien se detenga a pensar es una forma muy buena de captar atención.

Esta pieza pertenece a la colección Maison Margiela Artisanal Primavera/Verano 2017, diseñada por John Galliano para la línea couture de la casa. Fue uno de los looks más comentados del desfile porque el abrigo incorporaba una enorme cara escultórica tridimensional, casi como una máscara surrealista integrada en la prenda.

☆Moda como arte☆

Muchas campañas y desfiles de Margiela parecen alejados de la publicidad tradicional, ya que no buscan únicamente enseñar ropa, sino transmitir ideas: identidad, anonimato, transformación, imperfección… Por lo que la marca convierte elementos aparentemente simples o extraños en piezas cargadas de significado.

Aunque evita muchas veces los códigos tradicionales de branding, ha conseguido algo muy difícil, que es crear una identidad visual reconocible incluso sin mostrar claramente su nombre. Las máscaras, las siluetas deconstruidas o la estética casi teatral hacen que su universo sea fácilmente identificable.

Y ahí está una de las mayores fortalezas del marketing; cuando una marca consigue ser reconocida por su atmósfera antes que por su logotipo.

☆Sin necesidad de aprobación☆

Tampoco busca gustar a todo el mundo y muchas de sus propuestas generan dudas, debate o incluso incomodidad. Pero precisamente eso refuerza su posicionamiento, en cierto modo, Margiela convierte la complejidad en lujo.